El caminante sobre el mar de nubes - Caspar David Friedrich, 1818
Como seres humanos estamos constantemente preguntándonos el por qué de las cosas. Todo comienza cuando aprendemos a hablar y queremos saber cosas que ahora parecen tan simples como ¿por qué el cielo es azul?, ¿Por qué las hojas son verdes? o incluso ¿Qué tipo de hilos son esos que sostienen a las estrellas en el cielo y evitan que nos caigan en la cabeza cada noche? Pero conforme pasa el tiempo, al igual que nosotros como seres humanos, las preguntas se van complicando y cayendo en un espiral que nos lleva a cuestionarnos acerca de nuestra propia existencia y papel en este mundo. Eso es básicamente lo que es este "blog", una serie de cuestionamientos y preguntas sobre ser y a partir de esto, intentos que buscan llegar a una aproximación de sus respuestas, si es que HAY respuestas, ciertamente.
Luego sería también muy pertinente explicar el nombre de este blog al que paradójicamente llamé "Esto no es un blog". Y bueno, surge de la idea de la incertitud que acerca de nuestra existencia en general. Siempre me ha molestado esta manía que tenemos de etiquetar las cosas. Tal vez como refugio en un mundo tan cambiante e incierto es una forma de establecer bases y certezas, poder decir "Esto es". Pero considero que hay ámbitos en los que las etiquetas, pueden, es más, deben quedar de lado para dar paso a un análisis sin barreras, lineamientos y evidentemente arriesgarnos a mover estructuras mentales que ya dábamos por sentado y darnos cuenta que la realidad es lo que hacemos de ella. Claro está que asumir esta postura nos encara sin tapujos ante un mar de incertidumbres, como bien lo retrata Friedrich en su obra El caminante sobre el mar de nubes , donde lo que antes era un axioma, ahora es totalmente cuestionable y consecuentemente, tal como el hombre de la pintura, nos enfrentamos ante un universo nubloso y nunca antes notado por nosotros.
Así, me pareció adecuado nombrar y a la vez, "desnombrar" esta serie de publicaciones, que no son más que ideas, revoluciones mentales, preguntas, aflicciones, afecciones y todo lo que pueda pasar por mi mente. En este sentido, no se pueden esperar verdades absolutas, aseveraciones o cosas de este tipo en este espacio. Nada más es una ventana que muestra una parte de lo que se está dando dentro de mi misma, de cosas que me pregunto como habitante de este mundo. ¿A todos nos pasa en algún momento no?

"El caminante en las nubes" plantea una serie de preguntas adicionales a tu interesante reflexión inicial, una de ellas consiste en el género del sujeto representado, otra sobre el animo de esa representación del siglo XIX. Se trata de una de las imágenes predilectas del romanticismo, de la construcción simbólica de una imagen que expresa, entre muchas otras cosas el dominio del hombre sobre la naturaleza y la superioridad de la voluntad individual sobre la sociedad, la postura y vestimenta del caminante en sí ya expresan mucho, incluso su condición de clase. Escribo todo esto para señalar que el acto de "desnombrar" implica el desbrozar el bagaje histórico del lenguaje tanto como de las imágenes. De la misma forma en que calificas, con gran expresividad y gusto, lo que NO quieres, te entregas a la "naturalidad" de una imagen como aquello que no requiere calificación. Con todo esto no quiero sino llamar la atención sobre la enorme dificultad de encontrar un lenguaje propio, una mirada propia, por medio de un cuidadoso y paciente uso "diferente" del lenguaje. Despojarnos de lo que sabemos no quiere decir que nos volvemos más "nosotros", creo que es lo contrario, nos volvemos conscientes, a un grado extremo, de que no somos sino el cúmulo de prejuicios sociales acumulados que hemos internalizado sin beneficio de inventario. "Libres" de esa mirada, qué queda? Posiblemente, la imposibilidad misma de percibir. Por eso, mientras más queremos desaprender, más debemos internarnos en lo que "sabemos", lo contrario implica internarnos en la ignorancia, algo para lo que difícilmente estamos preparados. . . no sé si me explico
ResponderEliminarLa paradoja es (esto hicieron algunos de los mas grandes pensadores de la historia) que para podernos despojar de lo que sabemos debemos primero profundizar sobre ello, a tal grado, que el conocimiento profundo sobre las deficiencias de ese sistema se constituya como el fundamento de una nueva plataforma del saber. Para saber menos, hay que saber más.
Un placer leerte
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar