A propósito de la historia, el olvido, la vergüenza, Nietzsche, Gorgias, Sócrates y todo lo que englobe lo que he visto en estas últimas semanas de clases, sólo y específicamente de esos temas, sinceramente, no tengo nada que decir. En lo absoluto.
La verdad quisiera escribir sobre temas tan efímeros… Temas que a veces pasan por mi mente pero les quito la “facultad de merecimiento”. Esta facultad, creada por mi misma, consiste en: bloquear lo que “no me sirve” y sólo darle paso a lo “fructuoso”; pensamientos con fines definidos o más claro: lo seguro. Pero hoy, simplemente hoy, esas ideas super fundamentadas y filosóficas me cogieron de malas. Hoy quiero pensar en eso que generalmente desecho, en eso que también forma parte de mí, pero no es necesariamente lo mejor o lo más “apto para todo público”, sino un yo un poco más expuesto, un yo vulnerable que por alguna u otra razón, termina siendo desestimado por mí misma.
Por ejemplo… ¿Qué onda con el amor? Siempre he tendido a ser no mucho, sino SUPER idealista, cosa que no tiene gran cabida en la sociedad actual. Aún no descubro si es algo positivo o negativo esto de ser así, esto de crear todo un imaginario alrededor de la realidad que en serio está pasando.
Por un lado se podría entender como un cierto optimismo, pero por otro… ¿no es acaso una cierta forma de masoquismo? Digo, si en serio no está pasando… ¿Cuál es el punto de armar castillos en el cielo y tener una idea del amor como total entrega, en la que dejas de importar en gran parte tú para darle paso a esa persona que amas? ¿Por qué pensar que, de hecho, sí es posible llegar a amar y confiar completamente en alguien? ¿Por qué hacerlo si en serio en serio, según muchos, “amor” no es más que reacciones químicas, necesidades biológicas que nos llevan a individuos totalmente reemplazables; que no se trata de sentir, vibrar o estremecerse con este estruendo que sientes en todo tu cuerpo cuando ves a ESA persona, sino de simplemente ir con la marea de las relaciones humanas?
Hace poco hablaba un amigo, de quien no se debe desestimar ninguna opinión o punto de vista, y me explicaba cómo el pensaba que las relaciones, una vez que llegan a un punto, luego de varios años de convivencia, no son más que algo consuetudinario como dormir, comer o bañarse todas las mañanas. Me decía que eran algo así como las líneas de tendencia: comienzas en un punto apasionante en el que esta persona con la que estás lo es todo, pero que con el pasar del tiempo, la persona se va haciendo más “real” y lo que queda de todo ese cúmulo de pasión que sentiste alguna vez, no es más que un común acuerdo y costumbre de vivir juntos. Lo más interesante del asunto, es que al final de toda esta explicación, me dijo que aunque él sabe cuál es la verdad, le gusta que el mundo crea en esta idea fantástica del amor (nótese que me refiero a la fantasía no “fantástico” como algo bueno) porque si todos estuvieran conscientes, fuera devastador para la gran mayoría que no ve o mejor dicho, no quiere ver lo que pasa en el mundo.
Me toca admitir que definitivamente yo formo parte de esa “gran mayoría” que se miente e insiste obstinadamente en ver al amor como algo extraordinario. Sin embargo, estoy también convencida de que me equivoco al pensar esto y consecuentemente nada pude argumentarle a mi amigo, solamente pude darme mi triste y poco científica auto-confesión de que una de las cosas que espero haber hecho antes de morir es amar locamente alguna vez... ¿Wacky no?
